lunes, 7 de septiembre de 2009

El Hombre de Acero



Ese holograma llenó mi cabeza con tanta información que incluso mis procesos mentales super-rapidos tienen problemas para digerirla. Tengo que afrontar este problema con logica. No puedo librarme de la convicción de que la imagen era autentica. De que la información transmitida a mi cerebro era verdad. De que he visto el rostro de mi verdadero padre. En una imagen enviada en el cohete conmigo. Pero la grabación debe haber sido dañada cuando el cohete fue trasladado o antes, cuando aterrizó en la Tierra.

"En la Tierra."

Nunca pensé en ello antes. Mama y papá supusieron siempre que el cohete era parte de un programa espacial terrestre. De que podría ser...ruso.
Pero ahora...si esa parte del mensaje del holograma que implantó en mi mente...
No soy de ningún lugar de la Tierra.
Tan solo conocer ese hecho me aclara cosas, me proporciona más información. Ese hombre, Jor-El...era mi verdadero padre. Y esa mujer...ahora se que su nombre era Lara...y que ella era mi verdadera madre. Ese extraño mundo que vi...ese planeta esteril, antiseptico...alli fui concebido.
En el planeta Krypton.
Un planeta a billones y billones de millas de distancia. Más alla del sistema solar. Más lejos de lo que pueda imaginar. Un mundo que murió en un terrible holocausto que sacudió al mundo.
Y que dejó un unico superviviente...yo.
Ese era el mensaje de Jor-El y Lara. Soy el unico superviviente del planeta Krypton.
Pero,¿Que sentido tiene eso en mi vida?
Durante años he vivido como un terrestre, como un ser humano.
He desarrollado poderes fantasticos, pero que nunca sospeche que fuesen de origen alienigena.
Sencillamente pensé que era algún tipo de mutante.
Ahora el mensaje de Jor-El está claro. Mis derechos de nacimiento yacen en las estrellas.
No es la sangre del homo-sapiens la que corre por mis venas. Es la sangre de un millón de generaciones del planeta Krypton.
Toda la historia de ese mundo está ahora en mi memoria. Esa fue la ultima ofrenda de mi padre.

Conozco la literatura de la antigua cultura de Krypton.
Puedo proyectar en mi mente las mayores obras de arte.
Puedo hablar los siete idiomas de las distintas epocas de Krypton.
Puedo cantar las baladas de sus heroes.
Conozco el nombre del Dios de Krypton, y todas las oraciones que alaban su nombre.

Todo esto es el último regalo de Jor-El a su hijo.

Y todo ello no tiene ningún sentido.

Puedo haber sido concebido en las lejanas profundidades del espacio... Pero nací cuando se abrió el cohete en la Tierra. En America.

Siempre apreciaré los recuerdos que Jor-El y Lara me dieron. Pero solo son memorias curiosas de una vida que pudo haber sido.
Krypton me engendró. Pero fue la Tierra la que me dió todo lo que soy. Todo lo que importa.

Fue Krypton quién me hizo Superman... Pero es la Tierra la que me hace humano.